Clínica dental MADO

Sustitución de un implante de titanio por otro de zirconio: ¿cuándo está aconsejado?

Si llevas un implante de titanio y te ronda la idea de cambiarlo por otro de zirconio, lo primero es poner contexto a la situación: no es un “cambio estético” como cambiar una corona, sino una decisión clínica que hay que valorar con calma. A veces el recambio está justificado; otras veces, no solo no aporta beneficios, sino que una nueva cirugía puede estar contraindicada.

Por eso, la sustitución de un implante no debe plantearse por deseo personal, tendencia o preferencia de material sin una indicación clínica clara, sino por criterio médico tras un estudio completo del caso.

La clave está en responder a dos preguntas importantes: ¿por qué se valora la sustitución de un implante de titanio por otro de zirconio? ¿Qué problema se quiere resolver? Dependiendo de la causa, el enfoque puede cambiar considerablemente.

¿Tiene sentido cambiar un implante que funciona?

La recomendación general es la siguiente: si el implante está estable, no hay dolor ni infección y la encía mantiene un buen estado de salud, lo más adecuado suele ser no tocarlo.

En otras palabras: si el implante funciona y está sano, sustituirlo no suele estar indicado por criterio médico. En estos casos, cambiarlo solo por preferencia de material puede suponer una cirugía innecesaria y añadir riesgos que no compensan.

Dicho esto, hay situaciones en las que el cambio se valora, pero siempre después de un diagnóstico y una valoración completos (dientes, encía, hueso, mordida, higiene, hábitos como el bruxismo e historia médica).

¿Cuándo se aconseja sustituir un implante de titanio por otro de zirconio?

A continuación, te detallamos los diferentes escenarios. No todos los motivos pesan igual, y algunos se pueden resolver sin retirar el implante.

1- Periimplantitis o infección que no se controla

Si hay inflamación o infección persistente alrededor del implante (sangrado, supuración, mal olor o pérdida de hueso), lo primero es confirmar qué está favoreciendo la acumulación de bacterias: higiene, acceso para limpiar según el diseño de la corona, posibles restos de cemento bajo la encía, ajustes de mordida o hábitos como el bruxismo.

Solo en casos concretos -cuando el problema es recurrente, hay pérdida ósea importante y el pronóstico del implante es malo- puede plantearse retirarlo y reimplantar.

2- Problemas estéticos por encía fina (sombra gris)

En pacientes con encía muy fina, a veces se nota una sombra grisácea en la zona donde está situado el implante de titanio (sobre todo en los incisivos). Sin embargo, en muchas ocasiones no es necesario retirar el implante: el problema se puede resolver ajustando o cambiando la corona y/o tratando la encía que lo rodea, para mejorar la estética y facilitar la limpieza.

En general, se valora sustituir el implante de titanio por uno de zirconio cuando el problema estético es relevante y no hay alternativa predecible con el implante actual.

3- Preferencia “sin metal” o sospecha de mala tolerancia

Si estás buscando una solución sin metal o existe una indicación médica para valorar otros materiales, el zirconio puede ser una buena opción. En cualquier caso, la sustitución de un implante debe plantearse solo tras un estudio diagnóstico riguroso, para decidir con criterio y seguridad.

4- Implante mal posicionado o con complicaciones mecánicas repetidas

Si el implante está colocado en una posición que complica la higiene, obliga a poner una corona difícil de limpiar o genera problemas de mordida, el riesgo de infección y complicaciones aumenta. En ese escenario, a veces no queda otra opción que plantear una solución más “de base”, que puede incluir retirar y recolocar el implante.

¿Cómo se sustituye un implante de titanio por otro de zirconio?

Este proceso implica, prácticamente, empezar de nuevo. No es un simple recambio y, por este motivo, es esencial que esté bien indicado y planificado.

1- Diagnóstico y planificación

Se revisan dientes, encía, hueso y estabilidad del implante, y se planifica la retirada y la futura colocación. Para ello, hay que recurrir a pruebas radiológicas avanzadas, como un CBCT, con el objetivo de examinar el hueso con precisión.

2- Retirada del implante de titanio

La retirada es un procedimiento quirúrgico que requiere realizar una incisión en la encía. El objetivo es extraer el implante dañando lo mínimo posible el hueso.

3- Regeneración ósea, si hace falta

Tras retirar un implante, puede quedar un defecto óseo. Si el hueso no tiene suficiente cantidad y calidad para colocar el nuevo implante con seguridad, se plantea una regeneración ósea y se deja cicatrizar. Tras el plazo de cicatrización, se podrá colocar el nuevo implante de zirconio.

4- Colocación del implante de zirconio

A veces, el implante de zirconio se puede colocar en el mismo acto quirúrgico, nada más haber retirado el implante de titanio.

Esta decisión se toma en función del estado del hueso, la infección previa (si la había) y la estabilidad que se puede conseguir.

5- Osteointegración y prótesis

Se deja el tiempo necesario (normalmente entre tres y seis meses) para que el implante de zirconio se integre en el hueso. Después, se toman medidas para confeccionar y colocar la corona definitiva.

¿La sustitución de un implante de titanio por uno de zirconio tiene alguna desventaja?

Sí, y conviene conocer los inconvenientes antes de tomar una decisión.

1- Es un tratamiento relativamente invasivo

Cambiar un implante implica una cirugía de retirada. Y, en función del caso, puede requerir dos cirugías más: una de regeneración ósea y otra de colocación del nuevo implante.

2- Puede alargar tiempos

Si hay que regenerar hueso, el nuevo proceso puede ser más largo que el del primer implante (en el caso de que antes no se tuviera que realizar una regeneración).

3- Tiene un coste mayor

Un nuevo proceso implica un coste mayor, ya que se requieren más cirugías, otro implante y una serie de visitas a la clínica dental.

Si estás en ese punto en el que no tienes claro qué opción te conviene, hay que valorar todos los aspectos que influyen en la decisión: dientes, encía, hueso, mordida y tu historia clínica.

En MADO Estudio Dental, la doctora Mónica Acosta estudia tu caso con una visión integral, priorizando siempre soluciones biocompatibles y realistas para ti. De hecho, cuando el caso lo permite, en nuestra clínica dental apostamos por implantes de zirconio y trabajamos con sistemas específicos como SDS, una marca suiza de referencia en implantología cerámica.

Llámanos y pide tu primera consulta: te explicaremos con claridad si lo más adecuado es mantener tu implante actual o si de verdad estás ante una situación en la que conviene plantear la sustitución.

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